Definitivamente, la mejor película antibélica que se ha hecho, con una profunda reflexión sobre si existe el verdadero honor en los aliados en el campo de batalla. Una pieza clave que catapulto a Kubrick y que le gano amigos y algunos enemigos. El filme narra cómo 3 soldados de la Primera Guerra Mundial son sentenciados a muerte porque su batallón "fue cobarde" y no comenzó una batalla que debían haber realizado, a pesar de que fuese una misión suicida, el Coronel Dax tratara de salvar a los condenados.
En cuanto a dirección Kubrick realiza movimientos de cámara innovadores, como cuando la cámara sigue al coronel Dax entre las trincheras, mostrándonos todo lo que sucede en el campo de batalla, explosiones, temor, etcétera, conjuntando de buena manera como ya me he cansado de decir: narrativa y visualmente, y logra coreografiar a un gran conjunto de actores y extras en una escena de batalla y en un fusilamiento. El guión de Kubric, con Calder Willingham y Jim Thompson es estupendo, cuentan una gran historia y construyeron grandes frases que pasaron a la historia: "Hay momentos en la vida que siento vergüenza de pertenecer a la raza humana, y este es uno de ellos"

Los actores lo hacen muy bien: Kirk Douglas (papá de Michael Douglas), hace quiza la mejor actuación de su carrera con Espartaco, mostrando a un coronel Dax compasivo, el punto antibelicista del filme, los condenados entre ellos el actor Timothy Carey se comportan como los ladrones que acompañaban a Jesús al calvario, uno bueno, otro enojado, y uno más desesperado. Los generales interpretados por Adolphe Menjou y George Macready muestran la hipocresía de la nobiliaria pero en un nuevo siglo, solo preocupados por los intereses y no por sus hombres.